No importa

Solo veo en ti el amor y por eso solo puedo acariciarte con las caricias del amor. Cada palabra, cada acto, cada mirada y cada silencio son mi forma de adorarte porque veo en ti la chispa del Creador. Y ante tanta belleza no puedo más que dejar que de mis labios salga siempre una sonrisa que diga: “¿Bailas conmigo esta pieza?”

No me importa si me mañana no me llamaste porque esta danza es una fiesta que me tiene embriagado de Amor. Transito ahora en un eterno presente sin futuro ni pasado. Ya no me importa si mañana no me llamaste, estoy perdido en el amor.

Te preguntarás si hablo de ti. Mira en tu corazón. Si reconoces en ti esa chispa del Creador, entonces sabrás que le hablo a tu corazón. Porque ya nada importa, solo el Amor. Es esto lo que vine a enseñar, que todo está bien si lo caminas desde el corazón. Así cada una de nuestras acciones será un regalo de belleza para hacer brillar más la magia de Dios.

No importa qué camino escoja porque de hecho solo hay una elección. No me agobio con la decisión de la dirección basta con que lo haga desde mi corazón, desde el Amor. Entonces ya nada importa y será como una canción.

Entregarme a tu abrazo o fundirme en tus labios es entonces como un encuentro de estrellas que al encontrarse producen chispas de arco iris que inundan el planeta con ríos de pasión y de color.

No importa el pasado o el futuro, solo cuenta este eterno presente en el que podemos optar por la danza del Amor en la que ya nada importa, solo el goce del arte del Creador. Porque nuestra mirada es luz que hace brillar el rostro de cada niño o el aroma de una flor.

No me importa si mañana no me llamaste, hoy solo vivo en el Amor.

El fin del mundo

El recorte de prensa no tenía fecha, ni era claro de qué periódico había sido arrancado. No debía ser muy viejo pues alrededor y por detrás se podían ver los titulares o los fragmentos de noticias recientes. Así es que el artículo en cuestión con seguridad se refería a algo por suceder en estos días. Palabras más, palabras menos, decía que según un antiguo oráculo el mundo se acabaría el día XX de este mes. Desafortunadamente, quien recortó el artículo no tuvo cuidado y mutiló la esquina en la que aparecía la fecha exacta. Luego seguía una explicación bastante seria sobre el evento y destacaba la sabiduría de los creadores de esta herramienta para la comprensión del tiempo. La noticia de alguna manera encajaba con varias decenas de mensajes que venían circulando por estos días en los que se anunciaban portales, cambios galácticos y vórtices energéticos de todas las formas y calibres. Todos coincidían en anunciar que por estos días todo se transformaría.

Dejó a un lado el recorte y sonrió. Dice la fecha pero no la hora, pensó, que tal que me coja el fin del mundo en la ducha o por ahí en un embotellamiento. O qué tal que no se acabe, con qué cara llegaremos al trabajo al día siguiente. Para algunos será motivo de alegría, uff nos salvamos, vámonos a tomar unas cervezas esta tarde para celebrar, dirán. Otros en cambio, cargarán una cara larga, seguramente tenían la ilusión de zafarse de sus cuitas y deudas de un plumazo, al fin y al cabo puede parecer mejor que todo se acabe a seguir cargando con tanta deuda y tanta enfermedad. Y no faltarán los que se rían maliciosamente como diciendo: “ahh estos nueva era, sigan, sigan con sus cuentos y tonterías”

A su alrededor los objetos comenzaron a perder su forma. Primero los bordes y las esquinas se hicieron difusos, ya no era posible definir con precisión en donde terminaba cada cosa. Luego se fueron haciendo como transparentes, pero no desaparecían, simplemente su textura era otra, como más ligera. Luego llegó su perro, brincó alegre como todas las mañanas pero hoy su pelaje tenía un tono más radiante. Al salir a la calle se encontró con que el mismo fenómeno de los objetos de su casa se repetía con los edificios, los autos, los anuncios…

Su amada le esperaba en la esquina de siempre, para caminar por el parque. Hoy estaba más hermosa que nunca, sus ojos brillaban, no tuvieron que hablar mucho y supo como se sentía. Los árboles del camino hacían para ellos un camino de sombras y caricias, las flores les lanzaban aromas y colores, los otros peatones brillaban de manera muy particular. Con varios de ellos, a pesar de no conocerles (o al menos eso creía) sintió una conexión particular, incluso llegó a pensar que se intercambiaban algunas memorias e ideas.

Todo a su alrededor lucía diferente, como si en la noche los tramoyistas hubiesen cambiado toda la escenografía y todos los actores tuviesen hoy nuevos trajes y maquillajes. O al contrario, como si los tramoyistas hubiesen quitado toda escenografía y hoy nadie tuviese modas y maquillajes encina. Era como si de repente pudiese ver toda la belleza que le rodeaba y que antes se escondía a sus ojos. No, el mundo no se había acabado pero ya no lo veía igual.

Tal vez sí, se dijo, es el final del mundo que conocía y ahora tengo una nueva paleta de colores para inventarme uno nuevo. Estoy de acuerdo, le respondió ella sin siquiera mover sus labios. Sus palabras resonaron dentro, como ella hubiese hablado desde dentro de su propio corazón. No pudo más que sonreír. En un abrazo se perdieron los dos en medio de una danza de arreboles.

Buenas nuevas

Tengo buenas noticias: este mensaje que estás leyendo NO existe, repito: NO existe. A partir ya se ha firmado la declaración universal de la supresión de esta realidad que discrimina, elimina, despoja. Ciudadanas y ciudadanos de todos los linajes y tradiciones, colores e ideologías han sumado ya millones de firmas para refrendar esta declaración universal de libertad. Si aun puedes leer este mensaje, no te preocupes, se desvanecerá en un momento cuando comiences a pintar de un nuevo color tu realidad, la del color de tu corazón. Entonces sabrás que ya eres parte de la Revolución de la Alegría, entonces ya sabrás qué hacer para que se expanda. Hola, Alegría!

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